Diez mentiras que creemos los conductores (La subjetividad contra la seguridad vial)

La pasada semana, el gobierno del Reino Unido anunció una campaña contra malos  hábitos durante la conducción. Con su aprobación, se podrá sancionar con la pérdida de tres puntos y el pago de 100 libras aquellas conductas consideradas que pongan en peligro la seguridad vial. La medida se apoya en la llamada “traffic psychology” que estudia los factores ambientales y humanos que influyen en nuestra manera de conducir. Tras décadas de investigación, se establecen nuevas explicaciones más complejas entre todos los factores que acaban desencadenando un accidente. Más allá de los descuidos o el “conductor problemático”, se plantea un nuevo enfoque, en el que se establece que incluso conductores experimentados sobrevalorando su conocimiento de la carretera, con creencias contradictorias, o sobrepasando los límites de capacidad cognitiva pueden acabar desencadenando situaciones peligrosas.

El artículo de The Guardian, sobre la nueva campaña británica, recoge diez erróneas actitudes en que los conductores podemos  estar incurriendo:

1.- No nos damos cuenta de que estamos siendo agresivos, o no nos importa

Los vehículos que no respetan la distancia de seguridad, o incluso los que bloquean e intimidan a otros en la carretera. En las investigaciones realizadas, los conductores jóvenes alcanzan una puntuación más alta en la búsqueda de sensaciones y de impulsividad, que les llevan a comportarse de manera más agresiva al volante. Y además muestran una menor sensibilidad al castigo. Haciendo menos sensibles a la disuasión punitiva a este tipo de comportamientos antisociales en la carretera.

2.- Creemos que conducimos de una manera más segura de lo que realmente hacemos

Tras obtener nuestro permiso de conducir, y adquirir más experiencia realizamos de manera automática muchos de los procedimientos. Así como podemos anticiparnos al comportamiento del resto de conductores, lo que puede crear la falsa sensación de que podemos controlar cómo actúa el resto de conductores. Del mismo modo, que se subestima la seguridad de conducir sin respetar los límites de velocidad, y creyendo que la distancia de frenado es menor que la necesaria. Los conductores no comprenden que es muy complicado conocer con exactitud la distancia de frenado, al depender no sólo de la velocidad sino también de las características de la calzada, neumáticos, frenos o meteorología…

3.- Olvidamos que los otros conductores también son personas

Cuando alguien, accidentalmente, nos golpea con una bolsa o una maleta en la acera, la reacción natural es disculparse y retirarse. Pero en la carretera, es demasiado común entrar en una dinámica agresiva con el otro conductor. Algunos usuarios de las vías (conductores de coches, motos, ciclistas) deshumanizan a los otros conductores o peatones. Actuando de manera distinta a cómo lo hacen en otros aspectos de su vida. La pérdida de la inhibición es similar a la que ocurre en los comportamientos online.

4.- … y aun se es más agresivo con aquellos de “bajo estatus”

Según los estudios británicos del artículo, se siguen manteniendo los roles coche nuevo mejor que coche viejo, coche grande mejor que coche pequeño… Y el de ciertos conductores que no respetan las preferencias de los peatones en ciertos puntos de la vía.

5.- Nosotros creemos que podemos ver todo lo que ocurre a nuestro alrededor…

Nuestros sentidos reciben una gran cantidad de información, aun mayor de la que podemos llegar a procesar, lo que convierte en imprescindible el adecuado tratamiento de la información en los sistemas cerebrales de atención. La mayor parte del tiempo, obviamos la gran cantidad de información que no procesamos y perdemos. En carretera, esta información no procesada o perdida, crea una sensación de falsa seguridad. En youtube, el psicólogo Dan Simons ha compartido dos sencillos test (1 y 2) donde podemos comprobar lo complicado que es captar toda la información. Incluso la más llamativa.

6.- … y también pensamos que otros conductores no pueden vernos.

7.- Atribuimos conatos de accidente a la falta de capacidad en los otros conductores …

En general, no somos capaces de dar cuenta de las razones circunstanciales por las que otros conductores pueden ponerse en nuestro camino o parecen actuar peligrosamente. Los psicólogos llaman a esto, el error fundamental de atribución – tendemos a atribuir los errores de los demás a su personalidad o capacidad. Mientras que disculpamos nuestros propios errores debido a las circunstancias (“ese camino es peligroso “,” Tuve que conducir rápido o  habría llegado tarde “).

8.-  … mientras que al mismo tiempo sobreestimamos nuestras propias habilidades.

Si usted piensa que usted es un conductor altamente calificado, lo más probable es que no lo sea. El 80-90% de los conductores creen que tienen capacidad superior a la media. Esta tendencia a ser ciegos a nuestra propia incompetencia se llama el efecto Dunning-Kruger.

9. Conducimos, asumiendo más riesgos, cuando vamos en solitario

Por lo general, solemos conducir con menos cuidado y de manera más agresiva cuando estamos solos. Todavía no se ha llegado a conocer las razones con exactitud, pero muchos conductores sí que conocen este cambio en su comportamiento.

10. Creemos que los teléfonos de manos libres son 100 % seguros.

En el Reino Unido es ilegal utilizar un teléfono móvil convencional mientras se conduce, mientras que la alternativa de manos libres está autorizada. Este es un gran ejemplo de la ley a la zaga la ciencia: la evidencia muestra que el uso de un teléfono de manos libres no es menos peligroso que el que habla en un teléfono móvil de mano. Lo que hace que estas conversaciones telefónicas seguras no es tanto el acto de sostener el teléfono como la distracción por la conversación. La falta de lenguaje corporal hace que este tipo de conversaciones, especialmente exigente, que requiere que nos comprometamos más recursos cognitivos y distraernos más lejos de la carretera.

Conducir es una de las tareas más complejas de comportamiento que realizamos en nuestra vida. El hecho de que parece tan mundana – y que hay relativamente pocos accidentes – es un testimonio de la elegancia de la ingeniería de carreteras, el genio de la señalización de tráfico, y la complejidad del cerebro humano. Aún así, la próxima vez que esté detrás del volante y se siente molesto, frustrado o tener una picazón en la nariz, pregúntese: ¿Estás siendo presa de cualquiera de los anteriores errores?

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Acerca de autovias

Samuel Santos García. Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Puedes seguir las noticias en twitter a través de @autovias_ing y @samsantosgarcia
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